Areitz Soroa Baserri Eskola
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Libélulas

Se conocen como libélulas a los insectos pertenecientes al Orden de los Odonatos, aunque conviene diferenciar dentro de este orden a las Libélulas propiamente dichas (suborden Anisópteros) y los caballitos del diablo (suborden Zigópteros).

Tanto unos como otros son totalmente inofensivos para el humano a pesar de su aspecto y vuelos quizá intimidatorios. Mantienen a raya las poblaciones de mosquitos y moscas que constituyen el grueso de su alimentación.

Son diurnos y tienen una vista excelente, permitiendo capturar a otros insectos en pleno vuelo, atrapándolos con las patas y devorándolos rápidamente. Estos insectos no andan.

La manera de diferenciar a los caballitos del diablo de las libélulas es sencilla. Cuando están posados los primeros sostienen las alas verticalmente por encima del cuerpo, mientras que las segundas tienen las alas extendidas horizontalmente.

El ciclo de vida de los odonatos es como sigue: Tras la cópula, en la que el macho sujeta firmemente a la hembra por el “cuello” con ayuda de las “abrazaderas” abdominales, mientras que la hembra se curva hasta el extremo del abdomen del macho recogiendo el esperma (se les puede ver volar formando este “tandem”), ponen los huevos en el agua. De ellos salen las larvas acuáticas, las cuales respiran por branquias y se alimentan activamente de organismos acuáticos (gusanos, renacuajos, pececillos, etc.). El estado larvario de los caballitos del diablo dura un año, mientras que el de las libélulas puede durar de uno a cinco años e incluso más. La mayoría de las especies necesitan aguas bien oxigenadas para vivir por lo que se usan como bioindicadores de la calidad de agua de un cauce.

 

 

 

Ejemplar de Cordulegaster en su posadero, al acecho de sus presas.

Cuando una larva va a mudar, sale del agua y trepa por el tallo de una planta o la superficie de una roca. Al de un rato se abre el tórax y surge el insecto adulto el cual despliega las alas y las extiende al sol hasta secarlas y poder comenzar a volar. A menudo al pasear junto a los cauces se pueden observar los moldes de la cutícula de las larvas vacíos todavía pegados a rocas y tallos.

La duración de la vida adulta es corta, como mucho de cuatro meses.

 

Se ha descubierto recientemente que las libélulas emplean la ilusión óptica para acechar a otros insectos que invaden su territorio. Se pueden mover de tal forma que se proyectan a sí mismos como un objeto estático mientras atacan con rapidez a sus víctimas. Estos descubrimientos ilustran por primera vez cómo utilizan técnicas complejas de camuflaje durante el ataque aéreo.

Debido a la necesidad de agua para cerrar su ciclo vital, si las queremos tener cerca, o bien estamos situados junto a un cauce ó creamos una pequeña charca con especies vegetales adaptadas al encharcamiento a su alrededor, de modo que su presencia regule de manera eficaz la excesiva abundancia de mosquitos, moscas y otros insectos que pululan por nuestras huertas.

A veces basta con enterrar una vieja bañera en una esquina bien soleada de nuestro vergel y llenarla de agua para lograr una charca llena de vida. No olvidaros de instalar rocas y vegetales adecuados. No preocuparos si crecen en abundancia algas verdes (“verdín”), ya que contribuyen de manera eficaz a oxigenar el agua y evitar que se corrompa y de malos olores.

 

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© Ion Y Roberto Colino SC , Areitz Soroa